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Analítica Humana

En este análisis

El Algoritmo

Por qué hablar de esto ahora

Las redes sociales funcionan porque activan tres motivaciones humanas básicas:

  • conectar con otros,
  • ganar validación y estatus, y
  • obtener dopamina rápida.

 

Estas motivaciones influyen tanto en lo que hacemos (publicar, compartir, interactuar) como en cómo respondemos al feedback que obtenemos (likes, comentarios).

Pero esta relación no permanece inalterable en el tiempo: de la función inicial de conectar con otros, da la sensación de que mucha gente pasó casi inmediatamente a buscar estatus (donde la cantidad de likes y compartidos que se obtenían era clave), para terminar en el objetivo actual de dopamina rápida.  

Este movimiento no es inocente. Como indican Metzler & García (2023), es el resultado de algoritmos que amplifican los contenidos que activan estas dinámicas, porque son los que generan más interacción.

Y, agregaremos, adicción.

¿También riesgo de radicalización?

Es tiempo de analizar lo que se sabe actualmente sobre el tema.  ¡A eso vamos!

Qué es el Algoritmo

Para la Real Academia Española, un algoritmo es un “conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema” (RAE, s.f.).

Es importante tener en cuenta que en las redes intervienen distintos tipos de algoritmos, según explicita Narayanan (2023) en la imagen incluida más abajo.

Entre todos estos tipos diversos de algoritmos, nos referiremos en este artículo a los de recomendación de historias y feeds, es decir, a lo que popularmente la gente llama a secas “el algoritmo”.

Algoritmos en Redes Sociales

Qué es el algoritmo
Adaptado de Narayanan (2023)

Qué no es el Algoritmo

No toda la información que nos llega en las redes es resultado exclusivo del algoritmo. Narayanan (2023) indica que en realidad hay tres modelos de propagación de contenido que actúan a la vez para armar el combo de lo que vemos en redes:

  • Modelo de suscripción: la publicación llega a quienes se han suscrito a una fuente, en la práctica, los followers o seguidores. Es propagación por acción humana.
  • Modelo de red: se difunde en cascada a través de la red en la medida en que los usuarios que ven el contenido deciden seguir propagándolo. Por ejemplo, si una persona comparte una publicación, esta puede circular entre sus contactos, ampliando su alcance más allá de la audiencia original. Es propagación mixta, por algoritmo (decide qué ves) y acción humana (compartir el posteo).
  • Modelo algorítmico: básicamente los usuarios con intereses similares (según lo aprendido por el algoritmo a partir de su interacción previa) tendrán más probabilidad de ver una publicación sobre esos intereses. Por supuesto, también son posibles otras lógicas algorítmicas.

 

A partir del éxito de TikTok, basado en un modelo primordialmente algorítmico, las plataformas de Meta siguieron ese camino y hoy el algoritmo se ha convertido en el mecanismo de propagación más importante en las redes sociales. Las dinámicas de red y suscripción juegan hoy un rol menor en lo que vemos.

Lo que se observa es que, si un creador no cuenta con una gran base inicial de seguidores, su estrategia pasa por producir contenido lo suficientemente “interesante” como para que el algoritmo lo identifique y lo impulse.

Pero entonces surge una pregunta clave: ¿qué tipo de contenidos priorizan las plataformas para considerar que algo es “interesante”?

Qué se sabe del Algoritmo

La mayoría de las redes sociales tienen un modelo de negocio basado en la publicidad, por eso buscan maximizar sus beneficios satisfaciendo a las empresas anunciantes.

Solo en 2022, los niños de entre 0 y 17 años en Estados Unidos generaron ingresos publicitarios por 11 mil millones de dólares para las principales plataformas de redes sociales (Debasmita et al, 2025).

Para garantizar el flujo continuo de contenido que mantenga a los usuarios pegados a las pantallas, las redes usan el algoritmo de recomendación por intereses.

¿Cómo detecta el algoritmo tus intereses? Hay dos mecanismos:

  • El filtrado basado en contenido, usado en redes sociales, pero también en apps como Spotify o Netflix. Se recomienda algo en base a los contenidos que ya has consumido (Hashim & Waden, 2023).
  • El filtrado colaborativo, donde el algoritmo muestra lo que hacen otros usuarios similares, donde el foco no está en contenido similar al anterior sino en patrones de comportamiento.

 

La mayoría de las redes sociales usan hoy en día un enfoque mixto. Entonces, si te interesan, por ejemplo, las focas, te mostrará contenido de focas.

Pero dentro de todo lo producido sobre el tema, ¿cómo elige el algoritmo qué mostrarte y en qué orden?

La respuesta corta es: por el nivel de engagement, que se traduce mal como “compromiso” y mejor como “interacción”.  En este sentido y desde 2018, Meta cambió la pregunta de “qué contenido mostrar” a “qué contenido hace que la gente interactúe” y, más recientemente (y como copia a TikTok), “qué contenido es más probable que mantenga tu atención”.

En este sentido, TikTok no sólo se ajusta a los intereses ya conocidos de los usuarios (es decir, explotación de intereses), sino que va ampliando temas a partir de inferencias. Este patrón de entrega de contenido impredecible permite que el algoritmo se adapte a la evolución natural de los usuarios sin aburrirse (Dekker et al, 2025).

No solo eso. Estos autores citan diversas fuentes para sostener que el el feed personalizado no solo se caracteriza por una alta proporción de videos gratificantes, sino también por su presentación en un patrón de «refuerzo intermitente».

Es decir que los contenidos más satisfactorios se alternan con otros menos atractivos, manteniendo la curiosidad del usuario ante la posibilidad de encontrar el próximo video “sorpresivamente placentero”.

Redes sociales y algoritmos

Las redes sociales y sus roles: creación de contenidos (externo), procesamiento de contenidos (interno) y propagación de contenidos (interno). Adaptación propia en base a Narayanan (2023)

El Input Maestro: Tiempo y Acción

El cálculo del nivel de engagement es bastante opaco y cambia periódicamente. Hoy en día es un sistema de puntuación dinámico. Los inputs más pesados actualmente son, de acuerdo a Amp (2026):

  • Tasa de Finalización (Completion Rate y Watch Time):  Si un usuario ve el video completo (o lo repite), el algoritmo lo interpreta como una señal de máxima satisfacción.
  • Sends / Shares (Compartidos): Que alguien envíe un contenido por DM (Mensaje Directo) a un amigo vale entre 3 y 5 veces más que un ‘Me gusta’, porque indica que el contenido tiene un valor real para ser distribuido fuera del feed personal.
  • Saves (Guardados): El algoritmo lo usa para clasificarte en nichos de intereses profundos.
  • Velocidad de interacción: Qué tan rápido reacciona la gente en los primeros minutos de publicación.

 

A través de técnicas de Aprendizaje Automático (Machine Learning) como el clustering y el Procesamiento de Lenguaje Natural (NLP), las plataformas procesan estos inputs para interpretar no solo qué ves, sino qué emociones te mantienen anclado a la pantalla (Debasmita et al., 2025). Cuanto más tiempo pasas en la app, más datos generas y más precisas son estas inferencias.

Suena genial: se satisfacen las necesidades de entretenimiento e información, brindando exactamente aquello que a una persona le interesa, Entonces, ¿cuál es el problema?

Problema 1: Adicción a las redes (dependencia dopaminérgica)

En 2023, más de la mitad de la población mundial tenía al menos una cuenta en alguna red social, y el usuario promedio pasaba alrededor de dos horas y media diarias en estas plataformas (We Are Social, 2024, citado por Mandile, 2025).

Los estudios han demostrado que casi un tercio de todos los usuarios de redes sociales son adolescentes y adultos jóvenes. En especial, los de 16 a 24 años constituyen el rango de usuarios más activo en tiempo dedicado (Debasmita et al, 2025).

Con tanto tiempo que pasan en las redes, los adolescentes construyen una parte importante de su identidad social en ellas y evalúan a través de ellas la aceptación por parte de los pares.

No sólo esto. Durante esta etapa crítica, los adolescentes atraviesan cambios conductuales significativos y presentan una mayor sensibilidad a las recompensas, lo que los vuelve particularmente vulnerables a la adicción.

De hecho, ya hay numerosa evidencia que relaciona el creciente deterioro de salud mental de este grupo de edad con el uso de internet y las redes sociales (Mandile, 2025).

De acuerdo a Debasmita et al, 2025, la adicción a las redes sociales ha sido definida como un uso excesivo y compulsivo, caracterizado por el impulso incontrolable de navegar constantemente por sitios de redes sociales, lo que interfiere en la vida diaria de una persona.

Se asocia con ansiedad, depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), estrés, baja autoestima, ansiedad, ira, asilamiento social y una disminución general del bienestar psicológico.

Una investigación estableció que existe una relación lineal entre el tiempo dedicado a las redes sociales y el riesgo de depresión. En adolescentes, se observó un incremento del 13 % en la incidencia de depresión por cada hora adicional de uso de redes sociales (Debasmita, 2025).

Pero ¿cómo llegamos desde el algoritmo a la depresión?

El algoritmo basado en intereses genera estímulos que encontramos gratificantes. Nos da gusto ver el contenido y, como reacción, el sistema mesolímbico (que es el que regula el procesamiento de las recompensas al asociar determinados estímulos con resultados positivos) libera dopamina, de modo que a los usuarios les resulta cada vez más difícil desconectarse debido a la expectativa de recompensas (Mujica et al, 2022).

Esto es aún más grave en los adolescentes, particularmente vulnerables a la adicción debido a sus receptores de dopamina, que aumentan la susceptibilidad, señalan Han et al (2007).

Debasmita (2025) argumenta que este grupo de edad queda atrapado en un “ciclo de dopamina” persistente, caracterizado por un bucle de “deseo” generado por los feeds infinitos de redes sociales, la “búsqueda y anticipación de recompensas” a través de etiquetas en fotos, los “me gusta” y comentarios, siendo estos últimos los disparadores que reactivan continuamente la conducta de deseo. Este bucle se basa en la recompensa variable: el cerebro no se vuelve adicto a lo que ve, sino a la posibilidad de que lo siguiente sea mejor.

Impacto neurológico: El cerebro bajo el algoritmo

No es el objetivo de este artículo realizar un análisis neurológico exhaustivo, pero a continuación se listan las alteraciones estructurales y funcionales observadas en usuarios con uso compulsivo, sin profundizar en sus mecanismos subyacentes (Debasmita et al, 2025; Dekker et al, 2025):

  • Alteración de la sustancia gris: Se observa un aumento de volumen en el putamen bilateral y en el núcleo accumbens derecho (centros de recompensa y hábito), junto con una disminución en la corteza orbitofrontal (la región encargada de evaluar consecuencias y frenar impulsos).
  • Hipoactividad funcional: Reducción de la actividad neuronal en la corteza cingulada anterior, área clave para el control ejecutivo y la detección de errores.
  • Desequilibrio frontoestriatal: Se produce un desajuste en esta vía de comunicación, lo que incrementa la sensibilidad a los estímulos gratificantes inmediatos y reduce significativamente el control inhibitorio.
  • Disrupción del ritmo circadiano: Reducción de la secreción de melatonina y desincronización del reloj biológico (regulado por el hipotálamo). Esto no solo se debe a la reducción de horas de sueño, sino a la interferencia de la luz azul en la señalización química del descanso.
  • Afectación emocional: Disminución del volumen de sustancia gris en la amígdala, región vinculada al procesamiento de las emociones y la gestión de comportamientos impulsivos intensos.

 

Consecuencias directas:

  • Miopía del futuro: Interfiere en la planificación de acciones, favoreciendo la gratificación instantánea por sobre los beneficios o metas a largo plazo.
  • Deterioro de la autorregulación: Afecta la atención sostenida, el estado de ánimo y la capacidad de tomar decisiones racionales bajo presión emocional.
  • Anhedonia frente a lo natural: La sobreactivación del sistema dopaminérgico eleva el umbral del placer, lo que deriva en una disminución del disfrute frente a recompensas naturales (como una conversación, el estudio o el deporte).
  • Impacto del FOMO: El «miedo a quedarse fuera» (fear of missing out) actúa como un estresor crónico que perpetúa la conexión nocturna, degradando severamente la calidad del sueño y la recuperación cognitiva.

 

En conjunto, resulta evidente que la adicción a las redes sociales tiene el potencial de generar cambios significativos tanto en la estructura como en el funcionamiento del cerebro en adolescentes y adultos jóvenes.

Adicción dopaminérgica en redes sociales

Adicción a las redes sociales: algoritmo y bucle dopaminérgico. Elaboración propia

Las pruebas

Dekker et al (2025) pusieron a prueba la hipótesis de que la personalización algorítmica provoca un aumento en el uso de las plataformas. Para eso, realizaron un estudio donde compararon el tiempo pasado en redes con el feed personalizado normal y con un feed menos personalizado, opción que está disponible en Europa por exigencias legales.

Los resultados mostraron disminuciones significativas del tiempo en redes cuando se usó el feed menos personalizado. 

Problema 2: Privacidad y Ética

El segundo problema de las redes sociales es la privacidad. Bajo la promesa de la personalización, se recolectan datos masivamente del historial de navegación, ubicación y hábitos de consumo. El objetivo es claro: alimentar algoritmos de publicidad dirigida y maximizar el engagement a cualquier precio (Dhiman, 2023).

Aunque estas funciones personalizan la experiencia, ocultan un riesgo ético profundo: la falta de transparencia. No existe un consentimiento informado real cuando las reglas del juego están escondidas en contratos ilegibles.

Problema 3: Comparación Social Negativa

Una investigación conducida por Mandile (2025) evaluó el impacto del algoritmo de Instagram en la salud mental de los adolescentes.

Los resultados fueron contundentes: con su uso hubo un claro empeoramiento del índice de mala salud mental.

El algoritmo de Instagram prioriza las publicaciones con mayor nivel de interacción, lo que genera una especie de competencia entre adolescentes por obtener validación externa y aprobación social. La autoestima depende cada vez más del reconocimiento de los demás, impulsando comparaciones que generan sentimientos de insuficiencia, envidia o inferioridad (Mandile, 2025).

Si relacionamos este problema con el de la adicción dopaminérgica, encontramos que se publica por la dopamina de la expectativa de la aceptación (likes, comentarios, seguidores), que cuando no se logra, se vuelve en contra porque deteriora la autoestima y la autovaloración.

Muchos jóvenes son conscientes del proceso, pero el miedo a quedarse afuera (FoMO) es más fuerte, lo que genera la dependencia de las plataformas. Se sienten incapaces de desconectarse, lo que agrava los efectos perjudiciales sobre la autoestima y el bienestar.

Problema 4: Cámaras de Eco. la Polarización

Hasta hace un tiempo se hablaba de la posverdad, luego fueron las fake news. Hoy en las redes sociales se habla de las cámaras de eco digitales, donde los usuarios son expuestos únicamente a aquello que confirma sus creencias, fortaleciendo la polarización y reduciendo su capacidad crítica.

A eso se suma la Inteligencia Artificial, que crea contenidos hiperrealistas y viralizables (Ulises & Medina, 2025).

El efecto del contenido algorítmico en la creación de cámaras de eco se basa en supuestos bien documentados (D’Ignazi et al, 2025):

  • Existe un sesgo de posición y los usuarios ven más los ítems que aparecen en posiciones más altas del feed.
  • Los usuarios prefieren contenido afín a sus propias ideas.
  • Los usuarios con posturas más extremas son más propensos a involucrarse activamente (tienen más engagement).
  • Los algoritmos de contenido se basan en la popularidad y la viralidad, y asignan posiciones más altas en el feed a los ítems que tienen más engagement.

 

Bajo estas premisas comprobadas, los usuarios son inevitablemente conducidos hacia el consumo de noticias afines a sus propias posiciones, creando cámaras de eco.

La polarización en redes. Probabilidad de engagement activo según orientación política (extrema izquierda, centroizquierda, centro, centroderecha y extramaderecha). Adaptado de D'Ignazi et al (2025)
Cámaras de eco. La polarización

Problema 5: Madrigueras de Conejo. El Extremismo

D’Ignazi et al (2025) hicieron un experimento que prueba que, efectivamente, los ítems mejor posicionados en el feed reciben desproporcionadamente más clics, y que los individuos prefieren contenido alineado con sus creencias previas. De hecho, demostraron que los usuarios con posturas más extremas se involucran de manera más intensiva a través de “me gusta”, compartidos o comentarios.

Se ha postulado que los usuarios en Estados Unidos son más propensos a verse influidos por publicaciones que contienen contenido negativo altamente excitante, quizás porque esos estados violan sus valores y, por lo tanto, capturan su atención (Bernstein et al, 2023).

Esto puede explicar por qué el contenido políticamente polarizante y las noticias falsas con alta carga emocional negativa tienen mayor probabilidad de difundirse en ese país.

A partir de esos datos y de lo que venimos mostrando, se podría hablar de un proceso que consta de estos pasos:

  1. Contenido más extremo genera más engagement.
  2. Más engagement sube el contenido extremo a las primeras posiciones del feed.
  3. El algoritmo no sólo muestra intereses actuales sino potenciales por afinidad con otros usuarios.
  4. Los usuarios ven el contenido extremo y, como está arriba en el feed, tienden a interactuar más con él que con los contenidos que están más abajo.
  5. Eso mantiene el contenido extremo arriba y aumenta su popularidad.

 

Así, primero hay un estado de cámaras de eco donde el usuario ve sólo lo que coincide con su posición, y luego pasa a desplazarse por la madriguera del conejo hacia contenidos extremos que se convierten en su nueva cámara de eco (Ver Germano et al, 2026 para leer sobre el experimento que hace).

Resumen conceptual: el Rol del Algoritmo en las Redes Sociales. Elaboración propia
Redes sociales, cámaras de eco y madrigueras de conejo

Conclusiones

Como se vio, las redes sociales resultan perjudiciales para adolescentes y jóvenes por su doble impacto en la generación de adicción dopaminérgica y en la reducción de la autoestima a partir de una búsqueda de validación social que a veces resulta negativa.

Un tercer aspecto que requiere cuidado es el problema de la privacidad, a menudo vulnerada en las redes sociales aunque se pretenda lo contrario.

Por otro lado, las redes y, en particular, el algoritmo de recomendación, están influyendo en el pensamiento de los seres humanos, conduciendo a mucha gente a habitar en cámaras de eco, para luego deslizarse por la madriguera del conejo.

Esto sucede aunque el algoritmo sea diseñado sin intención ideológica, porque la lógica del engagement interactúa con el hecho empírico de que los usuarios más extremos son más activos (Germano et al, 2026).

La neutralidad algorítmica puede existir en intención, pero no en los hechos.

Es que las plataformas tienen la capacidad tanto de sembrar creencias extremistas como de reforzar las ya existentes (Lavie-Driver & Van der Linden, 2025). Entre otros factores, estos autores destacan el rol del sesgo de negatividad de los algoritmos, citando distintas investigaciones que mostraron que el algoritmo de Twitter (ahora X) amplifica el contenido divisivo mucho más que las preferencias declaradas de los usuarios. 

¿Cómo resolver estos problemas?

Bernstein et al (2023) proponen que las redes sociales adopten valores que protejan las actitudes prodemocráticas, un capital social comunitario más fuerte, el bienestar o una mayor movilidad social. Pero ellos mismos reconocen las dificultades de este enfoque ya que no son valores universales y, aún en el caso que lo fueran, sería complicado construirlos y medirlos para que afecten el feed.

Este problema es similar al que tienen hoy los valores de la IA. ¿Qué valores sociales se incluyen y cómo negociamos las diferencias culturales y étnicas en estos valores dentro de una sociedad y entre sociedades?¿Quién decide?

En realidad, tanto la IA como los algoritmos de redes sociales ya incorporan valores. Sólo que no siempre son los que queremos. La forma en que vemos esos valores es a través de la moderación de contenidos.

Las plataformas suelen prohibir el contenido dañino como la incitación a la violencia o el discurso de odio. Los efectos suelen ser la suspensión de la cuenta o del contenido, el filtrado y la reducción de visibilidad. Sin embargo, la moderación tiene un primer paso automático que deja pasar al contenido que se presenta como humorístico o ambiguo.

Bernstein et al (2023) se preguntan entonces: Desde el punto de vista de la política pública: ¿debería —o no— el gobierno intervenir en la regulación de los valores que están implícita o explícitamente codificados en las IA de redes sociales? ¿Se consideran estas decisiones como formas de expresión protegida por parte de las plataformas?

En Estados Unidos, la Primera Enmienda permite la libertad de expresión. En Argentina, es un derecho amparado por la Constitución. Pero el derecho de unos termina donde empieza el derecho de los otros.

Olave Arias (2026) resalta que las plataformas de información y comunicación enfrentan como principal desafío la constante transformación de sus modelos de negocio. Son inestables y no quieren regulaciones que los perjudiquen ante el avance de, por ejemplo, redes de China. 

Germano et al (2026) sugieren como solución un «impuesto al engagement»: cobrarles a las plataformas por cada interacción. Esto les encarecería premiar ese tipo de reproducción de contenido, reduciendo la polarización y la desinformación sin necesidad de prohibir likes ni regular directamente los algoritmos.

Los autores destacan que esta solución es atractiva precisamente porque no requiere que el Estado mida la desinformación en tiempo real (algo técnica y políticamente muy difícil), sino solo contabilizar métricas de engagement, que son observables y auditables.

Obviamente, esto apuntaría directamente al corazón del modelo de negocio.

Aclaración sobre uso de la IA

Como expuse en “Acerca de”, no soy partidario del uso indiscriminado de IA, pero no hay por qué negar que en ciertos casos resulta útil. En este artículo:

Perplexity IA permitió distinguir los artículos más significativos (con estudios cuantitativos) de los que sólo analizaban otras fuentes. A partir de ahí, algunos artículos remitieron a otros que consulté.

La realidad es que la mayoría de las cosas estaban por encima de mi nivel y tuve que apoyarme mucho en Gemini y Claude para resumir y entender el material más complejo. Con esa asistencia importante, pude analizar, reescribir y sacar mis propias conclusiones. Gemini también contribuyó a la adaptación de imágenes.

Fuentes

Amp, B. (2026). How the TikTok Algorithm Works in 2026 (And How to Beat It for More Reach). Ampfluence. 

Bernstein, M.; Christin, A.; Hancock, J.; Hashimoto, T.; Jia, C.; Lam, M.; Meister, N.; Persily, N.; Piccardi, T.; Saveski, M.; Tsai, J.; Ugander, J. & Xu, C. (2023). Embedding Societal Values into Social Media Algorithms. Journal of Online Trust & Safety, Vol. 2, No. 1 (2023). 

D’Ignazi, J.; Kaltenbrunner, A.; Le Mens, G.; Germano, F. & Gómez, V. (2025). Rewarding Engagement and Personalization in Popularity-Based Rankings Amplifies Extremism and Polarization. Arxiv. 

Debasmita, D.; El Jamal, M.; Aydemir, E. & Khera, A. (2025). Social Media Algorithms and Teen Addiction: Neurophysiological Impact and Ethical Considerations. Cureus. 

Dekker,  C.; Baumgartner, S. & Sumter, S. (2025). For you vs. for everyone: The effectiveness of algorithmic personalization in driving social media engagement. Telematics and Informatics, Volume 101, September 2025, 102300. 

Dhiman B. (2023). Ethical issues and challenges in social media: a current scenario. Global Media Journal. 

Germano, F.; Gómez, V. & Sobbrio, F. (2026). Ranking for Engagement: How Social Media Algorithms Fuel Misinformation and Polarization. Journal of Public Economics, Volume 255, March 2026, 105589. 

Han DH, Lee YS, Yang KC, Kim EY, Lyoo IK, Renshaw PF: Dopamine genes and reward dependence in adolescents with excessive internet video game play. J Addict Med. 2007, 1:133-8. 

Hashim, S.Z.M. & Waden, J. (2023). Content-based filtering algorithm in social media. Wasit Journal of Computer and Mathematics Science. 

Lavie-Driver, N. & Van der Linden, S. (2025). Social media, AI, and the rise of extremism during intergroup conflict. Front. Soc. Psychol., 18 November 2025 Sec. Attitudes, Social Justice and Political Psychology. Volume 3 – 2025.

Ledwich, M. & Zaitsev, A. (2019). Algorithmic Extremism: Examining YouTube’s Rabbit Hole of Radicalization. Arxiv. 

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Medina, M. & Ulises, J. (2025). Disinformation networks: the virality of fake  news,  echo  chambers  and  algorithmic  manipulation. Infonomy,  3(6) e25039. 

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Real Academia Española (RAE). (s.f.). Algoritmo

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